“Cuándo ya no podemos cambiar una situación tenemos el desafío de cambiarnos a nosotros mismos”
(Viktor E. Frankl)

 

Cuando una situación es  de máxima incertidumbre se activan una serie de mecanismos psicológicos y fisiológicos relacionados con nuestro instinto de supervivencia que es  el más poderoso. El cerebro se prepara y prepara a nuestro cuerpo para ofrecernos una respuesta inmediata para la lucha o la huida. Gracias a esta capacidad estamos aquí y hemos podido sobrevivir como especie. Pero también tiene un efecto negativo,  porque nos limita a la hora de saber reaccionar ante determinadas situaciones.

Algunos de los síntomas que nos pueden provocar estos estados de alerta:

    • Problemas físicos: cefaleas, dolor de estómago, tensión muscular, cansancio, desconcentración,…etc.
    • Problemas psicológicos: ansiedad, insomnio, pensamientos repetitivos, pensamientos catastrofistas, preocupación, inquietud, depresión.

 

¿Qué podemos hacer para gestionar emocionalmente la situación de una manera más adecuada?

  1. Tomar conciencia de cómo nos sentimos a través de hacernos algunas preguntas con curiosidad y capacidad de observación, sin juicio:

 

    • ¿Cómo me estoy sintiendo en este momento?
    • ¿Qué pensamientos vienen a mi mente ahora mismo?
    • ¿Qué sensaciones tengo en mi cuerpo?

 

  1. Tomar papel y lápiz para escribir sobre cómo nos sentimos y qué estamos pensando (observa cuál es tú diálogo interior) tiene un efecto poderoso que nos ayuda a gestionar mejor las emociones. Y preguntarnos: ¿Esto que me estoy diciendo me ayuda o me hace sentir peor?

 

  1. Adoptar rutinas para no tener la sensación de pérdida absoluta de control. Establecer unos horarios para trabajar, descansar, pasar tiempo con la familia.

 

  1. Fortalecer la mente a través de prácticas como el Mindfulness. Comienza poniendo atención a la respiración durante unos minutos y si te dispersas, vuelve cuando te des cuenta a prestar atención a la respiración con curiosidad y sin modificar la experiencia. Repite éste ejercicio varias veces al día.

 

  1. Fortalece el cuerpo. Haz una pequeña rutina de ejercicios para oxigenar y quemar adrenalina.

 

  1. Aprovecha para leer, escuchar música o realizar cualquier actividad que te guste y mejore tú estado de ánimo. Si te gusta bailar, baila!!

 

  1. Aprovecha para pasar tiempo en familia, organizar actividades, que por “sensación” de falta de tiempo nunca lo haces.

 

  1. Trabaja tú capacidad de Resiliencia (resistencia+flexibilidad) para obtener un aprendizaje de esta situación.

 

  1. Practica el agradecimiento. Aprovecha para enviar mensajes de agradecimiento a otras personas, escribe en un diario algunas cosas por las que te sientas agradecid@.

 

  1. Aceptar la situación tal cual es, no significa resignarse sino focalizar nuestra energía en aquello que depende de nosotros sin luchar contra la situación porque eso nos debilita mental y físicamente.