“Uno no sabe lo fuerte que puede llegar a ser hasta que tu única opción es ser fuerte”
(Irene Villa)

 

Nunca estamos suficientemente preparados para la adversidad, pero cuando ésta llega, porque va a llegar, debemos pensar en cuál es la mejor forma de afrontarla. Desde la psicología se utiliza un término que proviene de la física que es la Resiliencia, y se define como la capacidad de afrontar, adaptarse y aprender de una situación adversa.

 

Es cierto que algunas personas por su temperamento son capaces de mostrar una mayor resistencia a los desafíos y a los momentos de dificultad. Pero la Resiliencia es una habilidad y por tanto podemos aprenderla.

 

“La Resiliencia es la mezcla entre la resistencia y la flexibilidad”

Dr. Luís Rojas Marcos. Psiquiatra

 

Algunos hábitos que nos pueden ayudar a ser más resilientes son:

 

  • Hábito 1: Buscar apoyo social. Somos seres sociales por lo que necesitamos buscar apoyo en otras personas, construir vínculos que nos ayuden a saber que no estamos solos frente a las situaciones de adversidad. También nosotros podemos servir de gran apoyo a otras personas, el sentimiento de utilidad nos ayuda a mantenernos fuertes.

 

  • Hábito 2: Date permiso para sentir. Conecta con tus emociones pero entendiendo que tú no eres la emoción, eres mucho más. Aunque identificarlas te da la oportunidad de trabajar en ellas y te ayuda a gestionarlas. Gestionar las emociones sin negarlas, asumiendo que yo no soy esa emoción sino que es cómo me siento en ese momento, escucharlo y aceptarlo sin resistencia.

 

  • Hábito 3: Desarrolla una mentalidad de crecimiento, ¿Qué puedo aprender de esto?

 

  • Hábito 4: Encuentra tú motivación interna, tu porqué y tu para qué. Que te ayuden a ponerte en marcha.

 

  • Hábito 5: Conecta con el momento presente, entrenar esta capacidad de conectar con el presente nos ayuda a calmar la mente y mejorar nuestra comunicación con nosotros y con los demás.

 

  • Hábito 6: Trabaja la aceptación que no es igual que resignarse. Cuando empezamos a aceptar la realidad nos estamos dando la oportunidad de comprender la situación y nos podemos enfocar en aquello que depende de nosotros.

 

  • Hábito 7: Enfócate en lo positivo que hay en tu vida. Siempre, si ponemos atención vamos a encontrar aspectos positivos y es que el desarrollo de una actitud positiva frente a la incertidumbre es una necesidad y no un capricho.

 

 

Todos podemos poner en marcha algunas de éstas conductas  para aprender a ser cada día un poco más resilientes pero con paciencia y aceptación.

 

Si nos sentimos desbordados por la situación, busca un espacio para respirar profundamente y toma conciencia de cómo te estás sintiendo en ese momento y porqué. Si puedes escribirlo mejor.

 

Anímate a poner en marcha la resiliencia, y si ya te consideras una persona resiliente  comparte tu experiencia con los demás, no estamos solos, todos somos vulnerables.