“Nunca dejo de pelear, en eso no fallo”
(Rafael Nadal)

 

La vida al igual que el deporte de élite es un desafío continuo, es una competición,  aunque no compites contra los demás sino contigo mismo. Pero para poder competir debemos hacerlo desde un lenguaje positivo, que nos anime a seguir y no que nos destruya. Durante mucho tiempo hemos confundido la autocrítica con la autoexigencia, y en esta última está la clave para sentirnos capaces y motivados para continuar haciendo de nuestra vida algo que merezca la pena.

La vida no siempre es como esperamos o como creemos que va a ser. Es un aprendizaje continuo y requiere de una constante necesidad de adaptación. En el juego de la vida, mientras estás aquí, la única certeza es aquello que estás dispuesto a hacer, para ello lo que pienses y sientas sobre ti te van a ayudar más o menos a lograrlo.

 

En el deporte como en la vida la fortaleza mental en momentos de dificultad te ayuda a seguir mirando hacia delante. Nadie desde que nace tiene desarrollada esa fortaleza mental, hay que trabajar en ella.

En el deporte de élite todos los jugadores son muy buenos a nivel físico y a nivel técnico por lo que, la diferencia sólo está en la resistencia mental, y se entrenan para ello.

Los deportistas como Rafa Nadal son un claro ejemplo de fortaleza mental, y siempre absolutamente siempre lo dan todo independientemente del resultado (aunque ya hemos visto todo lo que ha conseguido) pero tiene la seguridad de haber hecho todo lo que estaba en su mano.

 

¿A qué nos ayuda el desarrollo de la fortaleza mental?

Nos ayuda a soportar mejor la presión, a resistir con menos desgaste los momentos difíciles. A pensar con más claridad y por tanto a tomar mejores decisiones.

 

¿Cómo se entrena la fortaleza mental para los momentos de dificultad?

Podemos trabajar en 4 áreas relacionadas con la inteligencia emocional:

 

  • El autoconocimiento: Lo primero que debemos hacer es conocernos mejor, cómo me defino, cómo me siento, cómo me hablo y cómo reacciono en situaciones de dificultad. Cuáles son mis áreas de mejora, cuáles son mis fortalezas, y qué puedo hacer para mejorar mi capacidad de respuesta.

 

  • La automotivación: hace referencia a aquello que de verdad me interesa y que conecta conmigo. Lo que hace que yo tenga ganas de comenzar el día. Mi porqué, mi para qué.

 

  • La autoconfianza: que se desarrolla a través del diálogo positivo que tengamos con nosotros mismos, es el desarrollo de una buena autoestima, cómo me veo a nivel físico, intelectual, la valoración que yo hago sobre mí. Si me siento capaz de tomar decisiones y de mejorar y potenciar mis capacidades.

 

  • El autocontrol emocional: El autocontrol emocional se refiere a mi capacidad para gestionar mis emociones y evitar que las emociones me “secuestren”.

 

Estas son algunas de las habilidades intrapersonales que nos ayudan a hacer frente a la realidad con una respuesta más adaptativa, porque hemos hecho un trabajo consciente sobre quiénes somos y qué queremos realmente. Fortaleciendo nuestra confianza y aprendiendo a gestionar nuestras emociones.

 

Os animo a ponerlas en práctica. Como diría Rafa Nadal: ¡Vamos!