“En lugar de ser un lujo, las emociones son una forma muy inteligente de conducir a un organismo hacia ciertos resultados”
(Antonio Damasio)

 

Cultivar las relaciones humanas es importante también en el ámbito empresarial, si tenemos en cuenta que dedicamos una gran parte de nuestra vida a nuestro trabajo.

Es peligroso si sigues pensando que lo importante es presionar a las personas para lograr resultados. Tienes un serio problema, o lo tendrás en el futuro si todavía no te has enterado que lo que realmente mueve el mundo es el AMOR, sí el amor has leído bien.

Normalmente, gastamos nuestro valioso tiempo en buscar a quién podemos culpar y criticar. Cuando en realidad es desde el aprecio y no desde el desprecio donde tenemos la capacidad de motivarnos a nosotros mismos y a los demás.

Amar, como dice Álex Rovira, es la voluntad de comprender al otro (Inteligencia interpersonal) y de comprendernos a nosotros mismos (Inteligencia intrapersonal), es la capacidad de cuidar y de cuidarnos  y por último, es la capacidad de inspirar e inspirarnos para crear nuevas realidades que nos ilusionen y ayuden a mantener el compromiso.

Puede parecer complicado visto en global pero la realidad es que es bastante sencillo cuando lo basamos en pequeños gestos diarios, como por ejemplo: Dar los buenos días deseando que realmente lo sean. Dar las gracias de verdad, haciendo ver a la otra persona que valoramos lo que acaba de hacer. Escuchar con la intención de comprender. Mirar a los ojos para ver realmente a la persona, y abrazar con el corazón. No parece tan complicado ¿verdad?

Estos pequeños gestos generan un cambio en la química de nuestro cerebro que nos predispone de forma positiva.

Por ejemplo:

  • El agradecimiento genera endorfinas (bienestar, confianza) y dopamina (motivación, activación del sistema de recompensa que nos hará repetir esa conducta)
  • Un abrazo genera oxitocina (seguridad, calma, afecto)

 

Así, conseguiremos humanizar nuestro ambiente de trabajo generando un sentimiento compartido de felicidad que se transmite y se contagia,  a la vez que se traduce en un mejor  trato al cliente y  por supuesto se notará en los resultados.

¿A quién no le gustaría ser feliz en su trabajo? ¿Y tener trabajadores felices? ¿Y clientes felices?

¿Cuál es el pequeño gesto que se está poniendo en práctica en tú empresa?

No tienes que esperar a que nadie lo inicie, puedes hacerlo tú. ¡Te sorprenderás de los resultados!