LIDERAR EN FEMENINO EN TIEMPOS DE PANDEMIA

11 noviembre 2020

LIDERAR EN FEMENINO EN TIEMPOS DE PANDEMIA

11 noviembre 2020

“Liderar en femenino no es una cuestión de género, sino de estilo de liderazgo”
(Karina Salas)

En estos momentos, sin duda los más convulsos que hemos vivido muchos de nosotros hasta ahora, me pregunto:

¿Qué estilos de liderazgo se acabarán imponiendo en la sociedad?

Sé que es una pregunta complicada, pero mi intención no es obtener una respuesta rápida sino hacer la reflexión. Y para eso tengo que acudir a más preguntas:

¿Cuál será el estilo de liderazgo que sea capaz de crecer en esta incertidumbre?

¿Qué supone para el desarrollo de una sociedad liderar desde la empatía o mejor desde la compasión?

¿Y desarrollar una actitud de cooperación?

¿Es posible?

Algunos de los rasgos del liderazgo femenino tienen que ver con lo que acabo de mencionar, es desarrollar un estilo basado en la Inteligencia Emocional.

“El origen de muchos de nuestros problemas está en la ruptura de la armonía entre el intelecto y las emociones, el liderazgo femenino trata de equilibrarlo”

(Marta Romo. Experta en Neurociencia. Cofundadora de Be Up y Fundadora de Neuroclick )

Como dice Juan Carlos Cubeiro, Coach y gran experto en liderazgo:

“Necesitamos un nuevo estilo de liderazgo, un liderazgo firme pero compasivo”.

Te recomiendo su último libro escrito junto a Silvia Damiano (Científica especializada en Neuroliderazgo): Liderazgo Brain-friendly. Los nueve hábitos de la mente eficaz.

¿Es posible un estilo de liderazgo basado en la compasión?
 

Richard Davidson, Neuropsicólogo. Fundador del Center for Healthy Minds. Universidad de Wisconsin

 

Richard Davidson, doctor en Neuropsicología e investigador en Neurociencia afectiva, nos muestra a través de sus investigaciones que la compasión te capacita para moverte y para aliviar el sufrimiento.

¿No es importante esto para ejercer un buen liderazgo?

En un artículo publicado en octubre de 2017 por la Vanguardia se hacía referencia a un estudio relacionado con la compasión:

“En el Instituto Max Planck de Alemania, la neurocientífica Tania Singer formó equipo con Matthieu Ricard, un biólogo francés ordenado monje, a fin de evaluar diversos métodos para cultivar la compasión. Hallaron una diferencia entre acumular empatía (cuando sientes cómo siente la otra persona) y compasión (cuando quieres aliviar su sufrimiento); cada una de ellas aumenta la actividad de distintos sistemas neuronales.

 

 

Cuando simplemente empatizamos, sintonizamos con el sufrimiento de alguien –por ejemplo, al visualizar vívidas imágenes de víctimas u otras personas pasando graves penurias–, el cerebro enciende los circuitos para sentir dolor y angustia. Ese tipo de resonancia empática puede inundarnos de desequilibrio emocional, de «angustia empática», como lo llama la ciencia.

El grupo de Singer descubrió que después de que las personas practicasen sentir calidez e interés por los demás, práctica denominada Loving Kindness (Bondad amorosa), podían mirar esas fotos de sufrimiento sin apartar la mirada defensivamente, permaneciendo abiertos a la aflicción ajena. Al mismo tiempo, se activaban los circuitos cerebrales relacionados con los sentimientos positivos, indicando su actitud de compasión y buenos deseos por la víctima. La compasión, sugieren los resultados, sirve como vacuna contra la angustia empática, alentando más actividad en los centros cerebrales del afecto, que aumenta la resiliencia en lugar del desgaste.”

En mi artículo Liderando a otro nivel, hablé de la importancia del liderazgo compasivo y ponía el ejemplo de Jeff Weiner CEO de LinkedIn:

Entender la importancia de ser compasivo. Y como eso puede cambiar tu camino profesional, tu empresa y tu vida”

(Jeff Weiner, CEO LinkedIn)

Todo esto requiere de una mirada muy diferente y una forma de ser y de actuar muy distintas. Quizás, éste sea un momento para empezar a ver la necesidad de ir hacia un estilo de liderazgo más femenino, o si lo prefieres, con un mayor desarrollo de la Inteligencia Emocional, que según demuestran los estudios de Daniel Goleman es más eficaz aunque siga siendo menos común.

 

 

Tenemos que pararnos a reflexionar sobre lo que cada uno queremos aportar a la sociedad y sin duda tenemos una enorme responsabilidad con las nuevas generaciones, a las que podemos educar en Inteligencia Emocional para fomentar estos nuevos estilos de liderazgo o los podemos sumergir en la indefensión aprendida para que se sientan incapaces de salir hacia delante y ahí seguirán aflorando otras opciones que no sé si sería viable llamarles líderes, o al menos, no como yo entiendo el liderazgo.

¿Y tú qué opinas?

Me encantará leerte en comentarios.

Un abrazo.