APRENDIENDO A DESHACER LOS PLANES

2 septiembre 2021

APRENDIENDO A DESHACER LOS PLANES

2 septiembre 2021

Llega septiembre el mes del reinicio, de los buenos propósitos, hemos tenido tiempo para descansar e incluso puede que hayamos podido dedicar tiempo a pensar qué queremos hacer. Septiembre es un buen momento para iniciar nuevos proyectos que nos ilusionen, o quizás mejorar algunos hábitos. Hacer este ejercicio de toma de conciencia es más que recomendable. Pero…a veces, la vida te cambia en esos planes y tienes que aceptarlo.

Durante este tiempo desde que comenzó la pandemia los cambios a nivel global han sido enormes y acelerados. Nos hemos dado cuenta de que las cosas pueden cambiar de un momento para otro casi sin avisar y debemos tener recursos (sobre todo psicológicos) para hacerle frente. De todo ello he estado hablando este último año y medio en conferencias, formaciones y también en las sesiones de coaching.  Hemos hablado mucho de la importancia de ser resilientes, cómo desarrollar una mayor capacidad de adaptación, de seguir aprendiendo continuamente, de aceptar la realidad.

Ahora mismo yo estoy en ese momento, donde la vida te cambia los planes sin avisar, o quizás ya había hecho algunos avisos, pero el caso es que toca aceptar la realidad y continuar desde ahí.

Me considero una persona muy afortunada. Hago lo que me gusta, que es acompañar a otras personas a descubrir más sobre sí mismas, somos grandes desconocidos para nosotros mismos, y cuando iniciamos ese viaje hacia nuestro interior nos sorprenden la cantidad de tesoros que hay escondidos, aunque hay que andar por algunos desiertos para llegar hasta ellos. La vida es un descubrimiento constante. El mayor reto es descubrir quiénes somos y para qué estamos aquí, como dice Victor FranKl, la búsqueda de sentido. Me siento muy agradecida por poder acompañar en este proceso de descubrimiento y logro de retos profesionales y personales a otras personas. También me apasiona trabajar con los equipos, hablar de liderazgo saludable, Inteligencia emocional, compromiso, proyectos con un propósito…. En fin. Un auténtico regalo.

Cómo comentaba antes, este año hemos hablado mucho de términos como la aceptación y en este momento de mi vida personal digamos que esa palabra a adquirido mayores dimensiones. A todos nos llegan momentos de dificultad, de adversidad, y es, en esos momentos cuando tenemos que poner en marcha todos los recursos de los que disponemos. Al igual que muchas de las personas que lean este artículo yo he vivido momentos muy difíciles en distintas etapas de mi vida, y sé que soy una persona resilitente, por eso cuando hablo sobre estos temas no lo hago de forma teórica, ni siquiera como profesional que se dedica al estudio en profundidad del comportamiento humano, sino, sobre todo como persona. Y veo qué me ha servido a mí.

Bajo mi punto de vista, solo podemos acompañar a otras personas si ya hemos transitado nuestra parte del camino.

He aprendido que las cosas que tienen más valor no se pueden adquirir en ningún sitio. Hay que cultivarlas, como por ejemplo la amistad. Me siento profundamente agradecida por las muestras de apoyo y de cariño que he recibido de mi familia, de mis amig@s, e incluso de mis clientes. Y es que todos necesitamos ayuda y darnos cuenta de que somos vulnerables, es decir, humanos. Reconozco que soy más de dar que de pedir ayuda, pero cuando realmente es necesario se agradece enormemente saber que puedes contar con otras personas y que lo hacen de corazón.

Llamar a un/a cliente, con el que habías adquirido un compromiso y que entienda perfectamente la situación. No solo que lo entienda, sino que te envíe un mensaje para que sientas que puedes contar con su apoyo y notar que es de verdad lo que te escribe. Estas cosas son en las que se basan las relaciones humanas.

Me gusta hacer un ejercicio en las formaciones con los equipos para que se hagan conscientes de la cantidad de tiempo que pasan juntos y valoren la importancia que tiene cultivar las relaciones (si comienzas este mes de septiembre sin querer ir a trabajar, plantéate qué es lo que te está ocurriendo). Otro ejercicio que planteo es, ¿Qué quiero contarme al final de mi vida? Me sorprende que no nos demos cuenta de que cada día escribimos un capítulo de nuestra vida. Que dejemos pasar el tiempo como si nada, incluso en esta situación de pandemia todavía hay muchas personas que no se lo plantean. La pregunta que hago es: si llegas a los 100 años de vida y miras hacia atrás ¿cuál quieres que sea la historia que te cuentes? Prueba a hacerlo😉

Ahora mismo en mi vida toca estar ahí, ayudar. Y para eso hay que hacer cambios en los planes, e incluso deshacer algunos planes y cambiarlos por otros. Aceptar y seguir hacia delante. Estoy convencida que éste es el aprendizaje que toca ahora. Cada instante que vives de tu vida es una oportunidad de aprendizaje y eso tiene un valor incalculable para poder seguir acompañando a otras personas a transitar su propio camino, desde el respeto y la admiración que siento por todas y cada una de las personas que tengo el privilegio de conocer. Son momentos de la vida en los que poner en marcha todo lo que vamos aprendiendo y también de darnos cuenta de que todo depende del color del cristal con el que miremos nuestra realidad. Yo prefiero hacerlo desde la gratitud y desde el AMOR con mayúsculas, el amor a la vida y a las personas que me acompañan en este camino.

Gracias de corazón.