“Locura  es seguir haciendo siempre lo mismo y esperar resultados diferentes”
(Albert Einstein)

 

Cada vez que algo no funciona tenemos la costumbre de buscar culpables en vez de enfocar nuestra energía en encontrar nuevas soluciones. Esto pasa también en las empresas. Confundimos el feedback con “echarnos las cosas en cara” aunque sea educadamente. Pero si hacemos un verdadero ejercicio de responsabilidad y empezamos a sentir más en qué medida yo puedo hacer algo o incluso qué haría yo en la posición de la otra persona, teniendo en cuenta sus circunstancias, sus anhelos, sus miedos, es decir, estableciendo realmente una conexión desde la curiosidad y del no juicio. Dos de las cosas que menos practicamos ¡¡ y que tanto cambiarían nuestra relación con los demás y con nosotros mismos!!.

¿Si estamos sintiendo que algo no funciona porqué nos empeñamos en continuar por ahí?

Si te das cuenta utilizo el término sentir, porque somos seres emocionales que tenemos la capacidad de pensar aunque a veces no lo parezca. Si soy capaz de indagar sobre las emociones que están detrás de mis pensamientos y de mis comportamientos estoy desarrollando una de las herramientas más poderosas a la hora de mejorar mi Inteligencia Emocional, ¿con qué fin? Con el de mejorar yo y en consecuencia influir de forma más positiva en las circunstancias y personas que me rodean. Una de las herramientas que más utilizo en mis sesiones tanto grupales como individuales es trabajar el círculo de influencia. Consiste en tomar conciencia de aquellas cuestiones que están en nuestra zona de preocupación y centrar nuestro foco y nuestra energía en aquellas otras que están dentro del círculo de influencia, para ampliar éste último todo lo que seamos capaces.

 

Stephen Covey. Los 7 hábitos de la gente altamente efectiva

 

 

A partir de este ejercicio, logramos reducir la queja y podemos empezar a trabajar de forma consciente en aquellas áreas donde yo puedo ejercer mayor influencia siempre y cuando estemos dispuestos a hacer el esfuerzo y recibir el feedback de manera adecuada y constructiva.

Como dice la Dra. Marian Rojas Estapé en su libro: “Cómo hacer que te pasen cosas buenas” dónde nos habla sobre La voluntad: “No olvides que tu mejor versión sobresale cuando te enfocas en tus capacidades expuestas con orden, disciplina, constancia y trabajo. Debes aprender a dejarte la piel cada día…según las capacidades que tengas.”

No existen los superhéroes, ni tampoco los superpoderes, todas las personas que logran los objetivos que se proponen es porque tienen claras sus prioridades y actúan en consecuencia. La motivación que les mueve es la de superarse a ellos mismos y seguir creciendo en el descubrimiento, en el autoconocimiento, enfocados en descubrir cuál es su mejor versión.

“La característica principal de la mentalidad de crecimiento es la pasión por ampliarse a uno mismo y mantenerse en ello incluso (y especialmente) cuando las cosas no van bien” (Carol Dweck, Libro  Mindset: La Actitud del Éxito)

“Si realmente quiero mejorar la situación, puedo trabajar en lo único sobre lo que tengo control: yo mismo” (Stephen Covey. Los 7 hábitos de la gente altamente efectiva”

Tanto si leemos la definición de Carol Dweck respecto a la mentalidad de crecimiento como si miramos la frase de Stephen Covey sobre el círculo de influencia en su famoso libro, podemos ver claramente la correlación que existe entre ambos términos.

Cuando se habla de actitud proactiva estamos haciendo referencia a la mentalidad de crecimiento, porque entiendo que soy yo quien a través de mi comportamiento voy a lograr más resultados. Pero para que esa actitud proactiva se produzca tiene que haber una mentalidad de crecimiento.

Nuestras creencias afectan a la capacidad que tenemos de ampliar o no nuestro círculo de influencia, de ser más o menos proactivos. Es evidente que si yo pienso de mí misma que tengo una gran capacidad de influir en las cosas para que me ocurran estaré expandiendo a través de mi mentalidad mi círculo de influencia, esta es una de las claves del desarrollo personal y profesional.

Aunque las circunstancias que nos rodeen puedan parecer muy inestables e inciertas, el hecho está en aceptar que son las que nos han tocado vivir y la cuestión aquí es ¿Qué depende de mí?  ¿Estoy realmente dispuest@ a focalizarme en mi círculo de influencia? ¿Cómo cambiaría mi vida personal y/o profesional si lo hiciera? ¿Qué harás de manera diferente a partir de hoy.

 

“Qué maravilloso es que nadie tenga que esperar un solo momento para empezar a mejorar el mundo”

Anna Frank  (Libro de las pequeñas revoluciones. Elsa Punset)